Cómo optimizar Windows 11 en tu notebook: arranque, actualizaciones y energía

Casi todas las notebooks del catálogo vienen con Windows 11, y Windows 11 bien configurado se siente notablemente más ágil que uno dejado por defecto. La buena noticia: no hace falta instalar nada raro ni tocar cosas peligrosas. Con los ajustes que trae el propio sistema alcanza, y se hacen en media hora.
Acelerá el arranque
Lo primero que se degrada con los meses es el encendido, y casi siempre la causa es la cantidad de programas que se lanzan solos al iniciar sesión. Para limpiarlo:
- Abrí el Administrador de tareas (Ctrl + Shift + Esc) y andá a la pestaña "Aplicaciones de inicio".
- Mirá la columna de impacto de inicio y deshabilitá lo que no necesitás apenas prende el equipo: launchers de juegos, actualizadores de terceros, apps de fabricantes.
- No toques el antivirus ni los drivers de audio o video: eso sí tiene que arrancar.
Mientras estás ahí, desinstalá lo que no usás desde Configuración → Aplicaciones. Cada programa de menos es RAM y disco que se liberan.
Domá las actualizaciones
Las actualizaciones de Windows conviene instalarlas —traen parches de seguridad y correcciones de rendimiento—, pero en tus términos. En Configuración → Windows Update activá las "horas activas" para que el equipo nunca se reinicie en medio de tu jornada, y acostumbrate a aplicar las actualizaciones pendientes cuando terminás el día, no cuando estás por empezar. Un Windows al día suele rendir mejor que uno con actualizaciones acumuladas esperando.
Elegí bien el modo de energía
En Configuración → Sistema → Energía y batería, Windows 11 te deja elegir entre priorizar eficiencia o rendimiento. La lógica simple: enchufado, usá "Mejor rendimiento"; a batería, "Equilibrado" o ahorro. En notebooks gamer como las que tenemos con placa dedicada, este ajuste cambia de verdad la experiencia: a batería el equipo se cuida, enchufado libera todo lo que tiene. Bonus del mismo menú: revisá qué aplicaciones consumen batería en segundo plano y limitá las que no te aportan.
Liberá almacenamiento sin instalar nada
- Activá el Sentido de almacenamiento (Configuración → Sistema → Almacenamiento): borra archivos temporales y vacía la papelera solo.
- Revisá la carpeta Descargas: suele ser el mayor basural del disco.
- Un SSD muy lleno rinde peor; tratá de dejarle siempre un margen libre.
¿Y si con todo esto sigue lenta? Cuando el equipo tiene muchos años, hay un punto donde ningún ajuste devuelve la fluidez: es hardware, no software. Si tu notebook quedó corta de RAM o de disco, mirá el catálogo —hay opciones desde equipos de entrada hasta gamers con 32 GB— o escribinos por WhatsApp y te ayudamos a decidir si conviene optimizar o renovar.
